RAMANA MAHARSHI

Ramana Maharshi es el ejemplo vivo de lo que transmite la enseñanza del Advaita Vedanta.

Su vida estuvo marcada por su pronta autorealización con la que obtuvo la liberación definitiva, meta a la que apunta este milenario camino y enseñanza espiritual. Tras esta experiencia, se desplazó a la montaña sagrada de Arunachala, donde pasó el resto de su vida. Encarnó la esencia del Advaita en su forma más pura y refinada, y, con sus simples pero profundas enseñanzas, lo dotó de una mayor claridad y nos mostró de forma muy simplificada cómo ponerlo en práctica.

Tanto su vida como sus enseñanzas son una emanación de sabiduría, amor, sencillez y verdad.

SU VIDA

Nació el 30 de Diciembre de 1879 y, a los 16 años, sin conocimiento previo alguno de las escrituras, obtuvo el conocimiento verdadero de sí mismo al indagar en su identidad, en un momento en que se apoderó de él un miedo intenso, sin causa aparente dado su buen estado de salud, a lo que creía que era su propia muerte inminente . En ese instante, su atención se giró hacia sí mismo, hacia su Fuente, de forma espontánea, para investigar quién era ese yo que iba a morir, pero lo hizo de forma tan penetrante y profunda que su verdadera naturaleza se reveló a Sí misma, destruyendo para siempre todo rastro de su falsa identidad como el joven Ventakaraman.

Poco después, en Febrero de 1897 se traslada a la montaña de Arunachala, donde vivió en sus cuevas en total silencio durante años, a pesar de que algunas personas acudían y se sentaban junto a él. En 1901, un humilde y modesto devoto de nombre Sri Sivaprakasam Pillai comenzó a visitarle y hacerle preguntas, a las que él respondía escribiendo en el suelo arenoso. La primera pregunta fue «Nan Yar» (¿Quién soy yo?). Años después, el propio Ramana revisaría las respuestas que el devoto anotó, y que se recogieron como sus primeras enseñanzas en el tratado del mismo nombre y posiblemente su obra más popular.

De las cuevas se trasladó a los pies de la colina ya en 1920, donde poco después comenzarían a construirse las cabañas que dieron lugar al que hoy en día es el ashram. Ramana permanecía siempre disponible, a través de su silencio o palabras, para los muchos visitantes que acudían a verlo, tratándolos a todos por igual, incluidos los animales y las plantas. “El silencio de Ramana era como un fuego que te llevaba hacia tu interior, una fuerza que te conducía hacia tu centro» decían algunos. En 1940 llegó Paul Brunton, y escribió el libro La India Secreta, que impulsó que muchos occidentales viajaran a visitarle.

Cuando a Ramana le preguntaban por su gurú, él señalaba a Arunachala, y decía que era el Ser, su propia y verdadera naturaleza y que esta se lo había enseñado todo. A través de su inmenso amor por esta montaña, con la cual es Uno, nos enseñó sobre la entrega y la devoción. 

Sri Ramana Maharshi dejó el cuerpo a la edad de 71 años. Su último día, a pesar de la lastimosa condición de su cuerpo, seguía emanando Gracia. Unos instantes antes de su partida, espontáneamente, la multitud de devotos que estaban sentados fuera comenzó a cantar Arunachala Siva. Al escucharlo, sus ojos se abrieron y de ellos brotaron lágrimas de felicidad. Sonrió, con inmensa ternura, y respiró profundamente una sola vez, ya no más.

«Dicen que me estoy muriendo pero no me voy, ¿dónde puedo ir? Estoy aquí» había dicho varias veces los días anteriores.

En ese mismo instante, una enorme estrella surcó lentamente el cielo y se desvaneció detrás de la colina de Arunachala. Muchos lo vieron desde incluso bien lejos, y sintieron lo que quiso decir. Eran exactamente las 8,47 pm del 14 de Abril de 1950.

SU ENSEÑANZA

Sus enseñanzas son sencillas, claras y de gran profundidad y sutileza. Se dice de ellas que es el néctar puro de la esencia del Advaita

Enseña que la felicidad y dicha eterna que buscamos es nuestra verdadera naturaleza y que, por eso, para obtenerla, el medio principal y más directo es la investigación de uno mismo, investigar quién soy yo

El decía: «los Upanishads proclaman Tú eres Eso (Tat tvam Asi), así que, tu respuesta inmediata debería ser investigar quién soy yo hasta conocer y ser tu verdadera naturaleza».

Enseñaba principalmente a través del silencio, como forma más elevada: la transmisión directa y silenciosa de corazón a corazón en la que nuestra verdadera naturaleza se revela, acompañándolo a veces de palabras:

«Tú eres Brahman, no eres la persona que crees ser» 

Decía que no somos conscientes de esta verdad porque está velada por la falsa consciencia de uno mismo en forma de persona, pero esta falsa consciencia puede ser erradicada al investigar y conocernos como realmente somos.

Cuando vemos una cuerda a lo lejos en la oscuridad y la confundimos con una serpiente, es necesario que nos acerquemos a mirar la serpiente de cerca para descubrir finalmente que es una cuerda. De la misma manera, es necesario que investiguemos cuidadosa y reiteradamente este yo que creemos ser para deshacer la ilusión y descubrir el verdadero ser. 

Esta investigación quién soy yo, llamada Atma-vichara es, nos dice, el camino o vía directa a la autorealización. Nos enseñó que la práctica de la autoinvestigación es la práctica de la atención constante a uno mismo, y la herramienta más poderosa de autoconocimiento que conduce gradualmente a que la consciencia «Yo Soy» que realmente somos se revele por sí misma. 

Sri Ramana Maharshi enseñó dos caminos principales como prácticas espirituales (sadhanas) para el logro del autoconocimiento, que es el estado de felicidad eterna, perfecta y pura: 

  • 1) El camino de la investigación del ser (Atma-Vichara), conocerse a uno mismo (nuestra naturaleza real) investigando quién soy yo. Es el camino del conocimiento, llamado en sánscrito JnanaConduce al silencio donde la consciencia se reconoce a sí misma y la ilusión de la individualidad desaparece.
  • 2) El camino de la entrega al Ser: Atma Samarpanam, entregar totalmente la individualidad. Consiste en rendirse uno mismo completamente a Dios/el Ser, entregar y rendir reiteradamente el yo que creemos ser hasta que se diluya en nuestra verdadera naturaleza. Este es el camino del amor y la devoción, llamado en sánscrito Bhakti.  

Cuando se entienden de manera correcta, la autoinvestigación y la autoentrega son de hecho una y la misma práctica, tanto en su resultado, la extinción del ego, como en su práctica. Son la columna o eje de su enseñanza. Él decía que todas las prácticas espirituales para alcanzar la realización, son como arroyos que finalmente desembocan en dos grandes ríos, estos dos caminos, que llegan directos al Océano del Ser. 

La gran dificultad radica en el aferramiento y fuerte identificación que tenemos con la persona que creemos ser, y las fuertes tendencias e inclinaciones latentes en cada persona (llamadas en sánscrito vasanas), que generan gran cantidad de sufrimiento.

Sin embargo, según vamos recorriendo este camino de una forma lenta y constante, gracias a la autoinvestigación y la entrega a Dios/el Ser en el corazón, permanecemos cada vez más instantes en la quietud del silencio de la Verdad que somos. Esta luz que Somos va purificando nuestras tendencias y voluntad, debilitando la falsa consciencia que tenemos de nosotros mismos, normalmente de una forma gradual y suave, y al ritmo adecuado para cada persona, asentándonos lentamente en la clara consciencia. 

Es por lo tanto, paradójicamente, para la mayoría de nosotros, un camino que es necesario recorrer, de retorno a lo que ya somos, dado que nuestra percepción está velada.

Sus enseñanzas son accesibles para cualquier persona,  sencillas, directas y prácticas. El mayor énfasis está puesto en la práctica que podríamos resumirla así: 

En cada instante, en cada momento, regresa a la Fuente. Fija tu atención en tu Ser, la consciencia de Ti mismo, en cada momento, hasta que la ilusión del falso yo quede completamente disuelta

-«Summa iru»  «Permanece en quietud, en tu naturaleza verdadera, date cuenta que en ti está todo»

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Si estas enseñanzas son de tu interés, y te gustaría conocerlas y practicar juntos, próximamente abriré un grupo online. Puedes escribirme al mail: nuria.alonso.info@gmail.com

«Una única sílaba brilla siempre en el Corazón como el Sí Mismo»

Sri Ramana Maharshi